Habitar los días

Image couldn't be loaded.

Habitar los días

Lo interesante de viajar, o de romper con la rutina, es despertar sin saber qué traerá el día. Explorar nuevos lugares, probar cosas distintas, improvisar. Pero después de un tiempo suele pasar una de dos cosas: aparece la ansiedad de tener que decidirlo todo, todos los días, o los días empiezan a repetirse igual, incluso del otro lado del mundo y sin ningún compromiso fijo. Las rutinas son inevitables. Los rituales son humanos. La diferencia es que una rutina existe para optimizar la vida; un ritual, para habitarla. Dos personas pueden hacer exactamente lo mismo cada mañana, pero para una puede ser solo una secuencia automática y para otra un espacio de presencia, contemplación o conexión. La repetición de los días permite la contemplación, hace posible la introspección. Cuando dejamos de reaccionar constantemente a estímulos externos y recuperamos cierto control sobre nuestro entorno, aparece espacio para explorar el mundo interior. Para profundizar en lo que realmente nos importa y fortalecer las relaciones que más nos nutren. Quizá por eso los rituales terminan definiendo una vida, más que los grandes eventos. Porque son las cosas que repetimos con intención las que lentamente nos transforman. La rutina es evolución. Los rituales son transformación.
Share an image today.
Hosted on img.pro